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El tesoro de Alí Mohad

Hoy nos adentramos en una fascinante historia que se cuenta por las tierras de Valencia, en tiempos del famoso Cid Campeador. Prepárense para conocer la leyenda del tesoro de Alí Mohad, el rico usurero que escondió sus tesoros en una gruta misteriosa.

Resulta que en aquellos días, vivía en Valencia un astuto usurero llamado Alí Mohad. Este tipo tenía un montón de riquezas, y hasta los reyes y nobles árabes acudían a él para pedirle préstamos y poder pagar los impuestos impuestos por el Cid.

Pero Alí Mohad, espabilado como era, pensaba que prestar dinero a esos nobles arruinados solo lo llevaría a la bancarrota. Así que, sin pensárselo dos veces, decidió abandonar Valencia con sus riquezas a cuestas. Cargó todo en unas mulas y se fue para Segorbe, donde pensó que podría seguir haciendo su buen negocio con los nobles árabes arruinados de allí.

Pero los de Segorbe estaban igual de mal que los valencianos, así que Alí Mohad les dio calabazas y se marchó de puntillas.

Siguió su camino hasta llegar a Jérica, pero las cosas seguían igual de mal allí. Todos estaban arruinados, y a Alí Mohad no le interesaba prestarles su dinero. Así que, una vez más, se fue de allí sin mirar atrás.

Entonces, el astuto Alí decidió esconder sus tesoros en un lugar que nadie sospecharía. Llegó al valle del río Jiloca y encontró una cueva solitaria, conocida como el Caño del Gato. Era el sitio perfecto para ocultar sus riquezas.

El tesoro de Alí Mohad

Con la ayuda de hábiles albañiles árabes, Alí Mohad transformó el interior de la montaña en un auténtico palacio subterráneo. Vivía allí con la compañía de doce hermosas esposas, y cuando no estaba con ellas, se entretenía guardando su dinero en bolsas de piel de gato.

Pero con el tiempo, el lugar empezó a llenarse de curiosos y buscadores de tesoros. Así que, nuestro astuto usurero decidió sellar herméticamente la entrada de la cueva-palacio. Algunos dicen que fueron los movimientos de la tierra los que cerraron la entrada para siempre.

Desde entonces, mucha gente ha intentado encontrar la entrada del palacio subterráneo para hacerse con las riquezas de Alí Mohad. Pero, por desgracia, solo han encontrado huesos humanos y pellejos de gato.

Y así termina la increíble leyenda de Alí Mohad y su escondite secreto en la gruta del Caño del Gato. ¿Será verdad toda esta historia o solo un cuento para entretenernos? ¡Quién sabe! Lo cierto es que, de vez en cuando, las leyendas nos sorprenden con su misterio y emoción.

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