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La Conquista de Mallorca

Hoy quiero contarles una historia épica de esas que parecen sacadas de una película de aventuras. Se trata del rey Jaime I de Aragón y la conquista de Mallorca. Este rey fue un auténtico caballero que tuvo tres espadas legendarias: Tizona, Villardell y la de san Martín.

Jaime I fue educado en el castillo de Monzón por el maestre del Temple don Guillén de Montrodó, ¡y vaya maestro que tenía! Le enseñó todo lo necesario para convertirse en un caballero valiente y le regaló la impresionante espada Tizona, que había pertenecido al mismísimo Cid.

Pero Tizona no fue la única espada poderosa del rey Jaime. También tenía la Villardell, que procedía de Valdealgorfa en Teruel. Se cuenta que su anterior dueño la obtuvo de un mendigo milagroso como agradecimiento por ayudarlo. Y con esta espada, el señor de Villardell mató a un dragón que aterrorizaba la comarca, aunque tristemente perdió la vida en la hazaña.

Por si fuera poco, la tercera espada, la de san Martín, tenía un origen asombroso. Se dice que procedía de una imagen del santo expuesta en una ermita cercana al lago de Bañolas. San Martín mismo la entregó al conde de Besalú durante una batalla contra los moros, cuando la hoja de su espada se rompió. Con esta espada, el conde de Besalú partió en dos una enorme roca, que todavía existe.

La Conquista de Mallorca

La vida del rey Jaime I estuvo llena de hechos extraordinarios y milagrosos. Durante la conquista de Mallorca, ocurrieron dos acontecimientos que asombraron a muchos. En el asedio a la fortaleza de Palma, los sitiados construyeron un escudo vivo con cautivos atados a cruces para protegerse del ataque del rey Jaime. Pero para sorpresa de todos, ninguno de los cautivos sufrió heridas.

Más adelante, cuando los árabes fugitivos se refugiaron en las montañas de la isla, los ejércitos reales los rodearon. Pero la falta de alimentos entre los cristianos los puso en aprietos. Sin embargo, ocurrió un milagro. Don Hugo de Montcada apareció con siete pequeños panes, y con su bendición, gracias a eso todos los soldados pudieron saciar su hambre

El rey Jaime I mostró su gratitud a don Hugo de Montcada otorgándole el blasón de siete panes de oro en campo de grana. Aunque hay cierta controversia sobre esto, lo que es seguro es que este rey fue un valiente conquistador y un líder sabio que pasó a la historia por sus hazañas y milagros.

¡Espero que hayan disfrutado de esta emocionante historia! Jaime I de Aragón y Mallorca fue sin duda un personaje fascinante y sus espadas legendarias añaden un toque de misterio y magia a su legado.

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