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La misa por el Diablo

Hoy quiero compartir con ustedes la leyenda aragonesa de la misa por el Diablo que tiene un toque misterioso y sobrenatural. Cuenta esta historia del barón de Artal de Mur y Puymorca y su emocionante encuentro con el mismísimo diablo.

Resulta que el primogénito del barón se había ido a la guerra, lo que tenía al pobre padre muy preocupado. Para calmar su ansiedad, decidió irse de caza al amanecer, solo y sin compañía. Después de recorrer un largo trecho sin éxito en la caza, decidió descansar bajo la sombra de un árbol. Después de un pequeño refrigerio, se quedó dormido.

De repente, un ruido leve lo despertó. ¡Era una hermosa jabalina! Asustada, salió corriendo y el barón la persiguió. Después de una larga persecución, la jabalina se detuvo y miró directamente a los ojos del cazador. ¡Pero lo sorprendente fue lo que sucedió a continuación! La jabalina le habló y le dijo: “No me mates y recibirás una recompensa”.

Sorprendido por esta extraña situación, el barón dejó que la jabalina se marchara y regresó a sus posesiones. Esa noche, mientras estaba solo junto al fuego, se quedó pensando en lo que le había ocurrido y finalmente se quedó dormido. Pero, de repente, escuchó un fuerte chisporroteo en la chimenea y se despertó asustado. Lo que vio a continuación lo dejó sin palabras: una figura humana emergía de las llamas y se presentó como Satanás.

Sí, el mismísimo diablo estaba en su hogar. Pero, en lugar de causarle daño, le dio noticias reconfortantes sobre su hijo. Le aseguró que estaba bien y que él mismo se encargaría de protegerlo en la guerra. El barón estaba emocionado por esta noticia y el diablo le entregó un tizón ardiendo como premio por su confianza.

La misa por el Diablo

Pero aquí viene lo más sorprendente: al amanecer, el tizón se había convertido en un gran lingote de oro. ¡Increíble! El barón no podía creerlo, y cuando llegó su esposa, la baronesa, él le contó toda la historia. Ella también había tenido un sueño extraño en el que la Virgen María le pedía que construyeran una capilla en el mismo lugar.

Decidieron que parte del lingote de oro se utilizaría para construir la capilla, pero con una condición peculiar: cada año, en un día específico, se celebraría una misa por el diablo. Esto dejó horrorizada a la baronesa, y llamaron al sacerdote de Ainsa para pedir su consejo.

Inicialmente, el sacerdote se mostró reacio, pero después de escuchar las razones del barón, accedió a realizar la misa con la esperanza de que ayudaría a que Satanás abandonara las tinieblas.

Y así, esta leyenda aragonesa nos cuenta cómo un encuentro con el diablo cambió la vida del barón y la historia de la capilla. ¡Espero que hayan disfrutado de esta historia llena de misterio!

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